En el departamento del Cesar, hablar de ganadería es hablar de Luis Alberto Monsalvo Ramírez, conocido por todos como “El Muñe”, un empresario que durante más de cinco décadas ha dedicado su vida al desarrollo del campo y que hoy es considerado uno de los referentes más importantes del sector ganadero en la región Caribe.
Nacido en Valledupar, hijo de Wenceslao Monsalvo y Rosa Delfina Ramírez, encontró desde muy joven una pasión que marcaría su destino. Mientras acompañaba a su padre en las labores diarias de la finca, aprendió cada detalle sobre el manejo del ganado, conocimientos que con el tiempo transformó en una exitosa operación empresarial.
Su historia comenzó en un hato de 200 hectáreas ubicado en el corregimiento de Mariangola, donde inició la construcción de lo que hoy muchos conocen como “la ganadería del Muñe”, un modelo productivo basado en la disciplina, la organización y la constante búsqueda de innovación.
Actualmente, su operación se destaca por la implementación de prácticas modernas que han permitido aumentar la productividad y mejorar la calidad de sus procesos. Desde el ordeño hasta la entrega de leche fría a plantas industriales, cada etapa está diseñada para garantizar eficiencia y cumplimiento.
Gracias a esos estándares de calidad, se ha consolidado como proveedor de importantes compañías del sector lácteo como Klaren’s y DPA Nestlé, fortaleciendo su posición dentro de la industria.
Uno de los aspectos más destacados de su modelo es la incorporación de biotecnología reproductiva mediante fertilización in vitro y producción de embriones F1, resultado del cruce entre ganado Gir y Holstein. Esta genética permite obtener animales mejor adaptados al clima tropical, más resistentes y con una alta capacidad de producción lechera.
A esto se suma su apuesta por la sostenibilidad. Con la implementación de tres granjas solares, ha logrado reducir costos operativos y optimizar el consumo energético, demostrando que la innovación también puede ir de la mano con el cuidado del medio ambiente.
Más allá de los logros empresariales, el impacto social de su actividad es significativo. Actualmente genera cerca de 300 empleos directos y aproximadamente 200 indirectos, convirtiéndose en un motor de desarrollo para numerosas familias de la región.
“Yo me metí en esto porque el campo me gustaba desde niño. Acompañaba a mi papá, veía cómo ordeñaban las vacas, cómo se manejaba el ganado… eso a uno se le va quedando. No estudié de esto, pero aprendí trabajando, viendo y corrigiendo. El campo le enseña a uno si uno le pone atención”, recuerda Monsalvo.
Sobre el futuro del sector, mantiene una visión clara y optimista. “El campo tiene todo para sostener a Colombia, pero hay que trabajarlo bien. Aquí se necesita gente comprometida, que entienda que esto es constancia. Si se hacen las cosas con juicio, el campo responde”, asegura.
A sus 78 años, Luis Alberto Monsalvo Ramírez continúa siendo un ejemplo de liderazgo, perseverancia e innovación, consolidando un legado que hoy lo convierte en una de las figuras más influyentes de la ganadería en el Caribe colombiano.
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