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Zuleta en los Gym Records columna de Julio César Oñate

Julio Cesar Oñate
Nos cuenta la historia respecto a los campeones mundiales de la poligamia, que algunos emperadores chinos durante el tiempo de las dinastías que regían los destinos de esa nación, vale la pena recordar la dinastía Chin, llegaron a tener cerca de tres mil concubinas que tradicionalmente eran aceptadas y avaladas por su única esposa, la emperatriz.

Al morir el emperador, las favoritas eran enterradas vivas junto con él y el restante de la tropa sexual se confinaba en la casa de la “castidad” de donde no volvían a salir jamás, pues si no eran para él, tampoco lo serían para nadie; sin embargo, era un verdadero honor para ellas el ser concubinas de su majestad. Muchas de ellas morían vírgenes ya que por muy brincón que fuera el fulano, era imposible ponerles el hierro a todas.

Otro caso para destacar fue el del imperio de los mongoles, de cuyo máximo emperador Gengis Kan se asegura que fue tal su potencia para el corcoveo, que en las razas orientales de cada doscientos individuos uno tiene sangre de él.

En el oriente petrolero, el islam le permite a los jeques árabes tener cuatro esposas, más las que pueda mantener de acuerdo con su poderío económico, sin incluir el harem personal de cada uno para su diversión cuando se bajan del camello o de la limosina.

La biblia, el único libro que no hecha mentira, nos habla de las setecientas esposas del rey Salomón, cuya sabiduría fue evidenciada en muchísimos casos; pero no solamente en esas tierras distantes, de por aquí las parteras trabajaban horas extras, ya que en este desfile corotal según Moisés Perea, en Norteamérica los muy piadosos mormones al ser casi exterminados tras su persecución religiosa, los pocos que lograron escapar guiados por Brigan Jhon, se les permitía como una forma de multiplicarse nuevamente y crear una robusta sociedad tener cuantas mujeres quisieran sin coger puntería, cruzándose así entre familiares sin limitación alguna.

Pero ahí está el pero, una excepción que confirma la regla se encuentra en Nepal, un microbiano país entre Asia y la India por los lados del Himalaya, donde se practica la poliandria, donde una mujer puede tener varios esposos, como una forma de conservar la población que estaba casi extinguida. Menos mal que Colombia no le concede visa de ninguna clase a la gente del tal Nepal.

Claro que ese enjambre de polígamos no tiene nada que hacer frente a ‘Poncho’ Zuleta, el cristiano que mayor número de veces se ha casado de veinte años para acá. Desde dos décadas atrás he venido observando su lealtad y perseverancia ante el sagrado sacramento del matrimonio, lo que le da un importante escaño en la categoría mundial de los Gym Records.

Sin pelar un fin de semana, Zuleta tiene casetas o conciertos en todos los puntos de nuestra geografía, de donde religiosamente trae su consorte a Valledupar, donde el zuletismo se encarga de la celebración ya que al llegar les informa: ¿supieron mi caso?, -me casé ayer y esta es mi nueva esposa.

En ocasiones en que la dama necesita algún retoque, es llevada por la “Cayita”, su asesora de imagen a Beauty Stop, una pequeña isla al lado de Juan Valdez en el centro comercial Guatapurí, donde la más fina comestiqueria hace milagro y ya empeluchada la señora de Zuleta es atendida en el Club Valledupar por el parlamentario ‘Chichi’ Quintero, y los doctores Julio César Vargas, ‘Nando’ Noches, José Castro, Luvin Barranco y Guille Girón.

Tres días de opulencia y fantasía vive la recién casada y el martes tempranito Joaco Guillen se encarga de despacharla con obsequios, buenos viáticos y el bolso abultado, con la promesa de ‘Poncho’ de traerla nuevamente el próximo fin de semana; pero el teléfono se cancela, se cambia la sim card, y ocho días más tarde se repite el episodio con un nuevo casamiento zuletero.

Un año tiene cuarenta y ocho semanas que por veinte años de seguimiento son novecientos sesenta matrimonios que lleva Zuleta, algo muy, pero muy difícil de igualar en los Gym Records.

Por: Julio Oñate Martínez / Fuente: El Pilón

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